HACE MUCHOS, MUCHOS AÑOS, la familia entera se sentaba a ver por televisión el programa de una familia prehistórica que vivía en casas de piedra, tenía dinosaurios por mascotas y hablaba por un teléfono equipado con un cuerno, que se llamaba cuernófono.
Esa familia, la prehistórica, se subía a su coche hecho con troncos e impulsado por los pies para ir a cenar. No se bajaban del vehículo, sino que la mesera les servía un hueso de brontosaurio en la ventanilla. La familia de verdad, la que veía el programa, también iba a un “drive-in” para que le sirvieran malteadas y hamburguesas en la ventanilla del automóvil.
En Guadalajara, además de hamburguesas y hot dogs, servían unas tortas bañadas en salsa, muy diferentes de las tortas ahogadas, que allá se…
